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Salud|2020-10-02T11:50:38+00:00octubre 2020|Sin comentarios

¿Se debe utilizar mascarilla en la práctica deportiva?

La mascarilla se ha convertido en una medida obligatoria para frenar la capacidad de transmisión y expansión del COVID-19. Sin embargo, en algunas situaciones hay medidas de excepcionalidad en su uso.

¿Es el deporte una de esas excepciones?

Las mascarillas resultan en muchos momentos incómodas y poco agradables, principalmente durante la practica deportiva. Sin embargo, en esta situación se corren riesgos de contagio debido al contacto y a la cercanía física entre los deportistas. El riesgo es mayor cuando se trata de deportes que se practican en espacios cerrados ya que el incremento de la ventilación pulmonar por esfuerzo, es decir, el aire que se inhala y exhala en cada respiración, es muy grande. Si en reposo los pulmones ventilan entre 6 y 7 litros, con el esfuerzo intenso se puede pasar a ventilar entre 100 y 150 o hasta 200 o 250 si se trata de deportistas de alto nivel, según datos anunciados por la Sociedad Española de Medicina del Deporte.

Estos datos hacen necesaria la toma de medidas para evitar la propagación del virus en prácticas deportivas y tratar así de frenar la pandemia. Por ello, en muchos casos se recomienda el uso de la mascarilla mientras se practica un deporte, especialmente en los recintos cerrados.

Sin embargo, sobre el uso de la mascarilla mientras en estos casos se habla de dos supuestos efectos secundarios: que es perjudicial para la salud, aunque no existe ninguna evidencia, y que reduce el rendimiento deportivo. En este último caso, un reciente estudio (Fikenzer S. et al) ha encontrado que mientras el uso de las mascarillas FFP2 reduce notablemente prácticamente todos los parámetros estudiados, el uso de mascarillas quirúrgicas solo afecta a algunos parámetros de confort (calor, resistencia a la respiración, picor, presión, desazón).

Así, es recomendable usar una mascarilla nueva en cada entrenamiento o en cada competición además de cambiar la mascarilla en caso de que se ensucie o se humedezca. Además, desde la Sociedad Española de Medicina del Deporte y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos indican que, a la espera de nuevos estudios, el uso de la mascarilla quirúrgica en prueba de esfuerzo máxima no disminuye los parámetros cardiorrespiratorios, metabólicos y de rendimiento del deportista, aunque sí que afecta a los parámetros de confort. Mientras que el uso de la mascarilla FFP2 en prueba de esfuerzo máxima afecta a significativamente a todos los parámetros de confort, cardiorrespiratorios, metabólicos y de rendimiento del deportista.

Por ello, el uso de mascarilla quirúrgica es una medida muy importante en la práctica de actividad física y deportiva no profesional, especialmente en actividades de contacto y en recintos cerrados.

Además, es necesario tener en cuenta que el resto de las medidas de seguridad e higiene propuestas por las autoridades también hay que respetarlas (uso de gel hidroalcohólico, separación en la medida de lo posible, entre otras cosas). En caso de no poder asumir las medias de prevención propuestas, el deportista deberá abstenerse de entrenar o competir con otras personas.

Lo ideal, desde el punto de vista médico y sanitario, en este momento de la pandemia con la situación epidemiológica actual tan desfavorable, es evitar los deportes de contacto y de lucha, hasta que se normalice la situación. Pero si esto no es posible, se deberían usar las mascarillas con la finalidad de minimizar los riesgos de contagio.

Desde Grupo Virtus queremos hacer un llamamiento al uso responsable de las mascarillas así como fomentar el cumplimiento de las medidas de seguridad e higiene necesarias para tratar frenar la propagación el virus.

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