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Cirugía Vascular|2020-11-05T15:19:19+00:00noviembre 2020|Sin comentarios

Las varices, qué son y cómo tratarlas

Las varices son dilataciones más o menos llamativas de las venas superficiales de las piernas que en función de su tamaño se dividen:

  • Varices tronculares.
  • Varices colaterales.
  • Varices reticulares.
  • Varículas.
  • Telangiectasias o arañas vasculares.

Las varices tronculares, colaterales y reticulares son un problema médico y suponen una situación más avanzada. Sin embargo, las varículas y telangiectasias están catalogadas como un problema básicamente estético.

En este sentido, cabe destacar que las varices son una patología muy frecuente, casi el 50% de las consultas que acuden al médico de atención primaria y es más frecuente en mujeres y aumenta con la edad.

Dentro de las causas de la aparición de varices se encuentra la herencia familiar, factores hormonales, embarazo, profesiones que pasan mucho tiempo de pie o sentado, la falta de ejercicio o el sobrepeso.

 ¿Cómo se pueden tratar?

En lo referente al tratamiento, lo primero que el paciente debe conocer es que el Angiólogo y Cirujano Vascular es el especialista más preparado para realizar el tratamiento de las varices y debe manejar las diferentes opciones terapéuticas para poder ofrecer la más adecuada a cada paciente.

Además, es importante remarcar que la carga genética juega un papel fundamental y por ello, es probable que algunos pacientes recidiven después de una primera intervención. Es decir, muchos pacientes “están predispuestos” a que salgan varices a lo largo de toda la vida y, por esto, el paciente debe intentar cuidarse.

Enfermedad tromboembólica venosa

Bajo esta denominación se incluyen dos situaciones caracterizadas por una alta morbi-mortalidad: la trombosis venosa profunda (TVP) y la embolia pulmonar (EP).

La formación de un coágulo produce una obstrucción de la vena impidiendo el retorno de sangre desde las piernas hasta el corazón. Inicialmente, el trombo fresco está poco adherido a la pared venosa con el consiguiente riesgo de desprenderse hasta impactarse en el pulmón, desarrollando una EP.

Dentro de las posibles causas, están incluidas la edad avanzada, obesidad, situaciones de inmovilidad, haber padecido una TVP previa, cirugía reciente, embarazo, cáncer o alteraciones genéticas, conocidas por estado de trombofilia.

A nivel de las piernas, distinguimos tres cuadros bien diferenciados, que de mayor a menor gravedad son:

  1. Trombosis venosa profunda: cuadro secundario a la formación de un coágulo o trombo en las venas profundas de las piernas. Se caracteriza por la aparición más o menos súbita de dolor, hinchazón (edema), sensación de tensión muscular y una coloración más o menos azulada (cianosis). En esta situación es fundamental un diagnóstico precoz por un Cirujano Vascular que, habitualmente, realizará un eco-doppler color y aplicará las medidas terapéuticas necesarias. Es fácil confundir esta entidad con otras patologías como la rotura fibrilar, hemorragia intramuscular, rotura de un quiste de rodilla (quiste de Backer) o diferentes tipos de edema. El retraso en el diagnóstico y tratamiento se asocia con dos riesgos fundamentales:
    • Embolia pulmonar: en algunos casos puede requerir ingreso del paciente y medidas más agresivas. Es potencialmente mortal.
    • Síndrome postrombótico (SPT): conjunto de signos y síntomas que aparecen en la extremidad afectada por una TVP y que están presentes en mayor o menor grado de forma crónica (para siempre) y progresiva, pudiendo llegar a provocar situaciones muy severas: edema permanente, lesiones cutáneas, úlceras, etc.
  2. Trombosis venosa superficial (TVS): es la formación de un coágulo en las venas superficiales. Se presenta como un cordón indurado, doloroso y con aumento de temperatura a lo largo de la cara interna de la pierna y/o muslo. Es menos grave, aunque si no se diagnostica y se trata, el trombo puede alcanzar las venas profundas y dar lugar a una TVP.
  3. Varicoflebitis: es la aparición de un trombo en una variz que existía previamente. En muchas ocasiones es lo que empuja a los pacientes a la intervención de varices.

 El diagnóstico precoz es fundamental para evitar la progresión del trombo y posibles situaciones potencialmente mortales, como la embolia pulmonar.

En lo relativo al tratamiento, se incluyen medidas posturales, los anticoagulantes (medicamentos que hacen que la sangre sea más liquida) y los dispositivos de contención elástica (medias de compresión). En algunos casos, pueden ser necesarios fármacos fibrinolíticos para disolver el trombo (el paciente requiere ingreso hospitalario) y/o técnicas quirúrgicas o endovasculares. Estas últimas solo se pueden realizar en los primeros días, de ahí la importancia de un diagnóstico rápido.

Dr. Luis Leiva Hernando

Especialista en Angiología y Cirugía Vascular (Grupo Virtus)

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